Docencia >> Desafío y extravío. Dos modalidades clínicas en el juego de apuestas. Lic Mariela Coletti
Desafío y extravío. Dos modalidades clínicas en el juego de apuestas. Lic Mariela Coletti

Desafio y extravío. Dos modalidades clínicas en el juego de apuestas

APSA 2019. Luz Mariela Coletti

Todos acordamos en que, si hablamos de adicción sin sustancia, no hay un objeto droga al que podemos adjudicarle la causa de dicha adicción. Esa fijación, repetición, está ligada a una práctica, y si queremos entender cómo es posible que un sujeto esté tan apasionadamente prendado de una actividad, y como seria el modo de desprenderse, vamos a estudiar esa intima pasión que lo atraviesa.

Partimos de constatar que en la ludopatía hay una pasión de raíz pulsional, que puede condensar un desafío que el sujeto ha desplazado, que puede estar al servicio de responder a otro problema (la idea de Pharmakon, cuando el remedio es a la vez enfermedad) o que funciona como suplencia, en el caso de las psicosis, postergación de pasajes al acto, desencadenamientos o empeoramientos de una patología grave.

Nuestro interés está ligado a las vicisitudes de esta actividad pulsional y su vínculo con la angustia.

A partir de los muchos casos que pude atender me di cuenta que los hombres y las mujeres no juegan igual, ni tampoco prefieren los mismos juegos. Mas exacto sería decir que no se trata de hombres y mujeres sino de distintas modalidades de vivir esa pasión.

Un hombre puede jugar al poker, siendo diestro y calculador, excediéndose y controlándose, pero tratando de ganarle al adversario y pasar a jugar a las máquinas, donde se ilimita, pierde la cuenta, pasa mucho tiempo sin darse cuenta y decir "No puedo hacer lo que me gusta que es jugar poker, porque estoy adictado a las maquinas"

Las estadísticas muestran que los hombres prefieren juegos de apuestas fuertes, y las mujeres apuestas pequeñas, máquinas, bingos y quinielas.

Estos juegos son diferentes: mientras la ruleta, los dados, los naipes, el poker tienen una estructura donde predomina la destreza, el engaño, el desafío, el ganar/ perder, y la adrenalina, en las máquinas, las loterías, el bingo vemos otra expresión de goce: pasar el tiempo, evitar el tedio, no pensar en la vida cotidiana, ensoñarse con imágenes, ilusionarse con los premios, aunque sean premios consuelo.

¿Que indica esta diferencia? ¿Porque sería más atrapante el juego de máquinas para una mujer y el juego de ruleta para un hombre? ¿Tiene relación con la condición libidinal masculina y femenina?

Hay sujetos que buscan juegos de apuestas fuertes: ruleta, poker, Black Jack, caballos, dados. El sujeto siente excitación y este goce es inseparable del riesgo de perder, que unifica un placer y un dolor. No hay esa emergencia de goce sin pasar por la incertidumbre del azar

Edmund Bergler[1] lo llamó THRILL: traducido como estremecimiento, emoción que toca el cuerpo, tensión de suspenso (thriller), excitación anticipatoria, un corte en el aliento.

Hay un ganador, hay un perdedor, el sujeto se debate en cálculos y razonamientos, para acertar. Predomina una lógica discreta, discontinua, binaria y fálica.

La lógica fálica no es exclusiva de los hombres, no tiene que ver con el género, sino que es una lógica que indica una diferencia, un límite, una diferencia de cualidades, un más y un menos marcados por el tener y no tener, el ganar y el perder, el mantenerse a raya o pasar el límite. Es una lógica que tiene muy presente el NO. Esta organizada en torno al deseo y la castración.

Lo repetitivo de la función fálica lleva al sujeto a debatirse entre la mesura y la desmesura, el control y el descontrol. Hace esfuerzos por alcanzar un equilibrio, porque está el riesgo y la tentación de extralimitarse. Establece un desafío, a partir de que hay algo que alcanzar, un récord que batir, un enemigo que derribar, o una barrera de lo prohibido que lo tienta a ser traspasada. La presencia del falo hace que se establezca el circuito obediencia-transgresión.

Los signos de la presencia de un goce fálico son:

  • Compulsión
  • Repetición
  • Exceso y transgresión
  • Afectos penosos, angustia, vergüenza, culpabilidad
  • Un ideal que comanda[2]

Una paciente mujer que es muy católica afirma que siempre odio la mentira, y que le avergüenza como ha mentido para poder sostener su juego. Ella va a las máquinas y siente que está transgrediendo, afirma que siempre fue una rebelde y le molesta que la controlen y la reten. Pero a la vez exclama que ella quiere hacer lo que se le da la gana, que casualmente es lo que le prohíbe el marido: ir al casino.

Su recorrido entonces es el desafío al amo-marido, el transgredir y hacerlo quedar como un tonto, mentir, luego sentir vergüenza y culpa, luego confesar, pagar su penitencia para volver a tentarse con pasar el límite. Es un itinerario articulado a la ley y el deseo, en un goce perfectamente delimitado. La histérica, dice Lacan, se ubica del lado masculino de la fórmula.

La transgresión y el desafío, así como la culpa y la necesidad de perder, muy especialmente cuando está a punto de ganar o han logrado un éxito en la vida, se hallan muy presentes en la clínica de los varones jugadores. En la culpa por triunfar anida también una necesidad de perder. Que sea un goce fálico no quiere decir que se mantenga dentro de un límite, incluso todo lo contrario, explota, aparecen los actings out, se enloquece el sujeto.

Busquemos en un jugador de estas características, cual es el deseo que lo habita, qué inhibiciones tiene, cuáles son sus modos de defensa, por donde pasa su angustia. Cuál es el OTRO A QUIEN QUIERE DERROTAR. Es una acción que muestra el excesivo enganche al Otro. Tiene un sentido, que habrá que interrogar.

Por otro lado, hay sujetos que se inclinan a bingos y maquinitas tragamonedas. En su mayoría son mujeres.

Es una actividad donde no sobresale esa adrenalina en la apuesta, sino una pérdida que se produce por acumulación de pequeñas apuestas "hormiga", donde pierde la cuenta de ganancias y pérdidas acumuladas.

Hay menos contraste y mayor continuidad. La diferencia no es tanto entre hacer algo que esta mal o hacer algo que esta bien, en acatar o transgredir, en ganar o perder. Se trata de jugar y jugar, donde la interdicción no tiene ninguna incidencia. Lo único que hay es una diferencia de cantidades, progresa en las apuestas porque avanza sin darse cuenta en las cantidades que usa, de tiempo y dinero.

En la acumulación de apuestas mínimas hay pérdidas incontables. Advertimos que el mercado astutamente se dirigió con las maquinas a la población femenina y de menores recursos, donde la postura pequeña y lo ilimitado del tiempo sintonizan con este modo pulsional.

No hay un desafío, no hay un "jugar contra algo" sino pasar las horas mirando la pantalla, donde no hay una película, ni una narrativa. Como el tejido de Penélope, que nunca acaba, que no tiene un objetivo, sino que es el hecho de tejer, y destejer.  El tejido es una metáfora del goce femenino, ya que se trata de una acción que no aspira a ninguna totalidad. No hay allí un ideal que comanda, o contra el cual se actúe.

El tejido no forma parte de un todo, pero puede cubrir un agujero.

Allí se localiza un goce, que, a diferencia del goce fálico, no puede ser negativizado, es un goce en positivo, no le falta nada ni le sobra, no está ni adentro ni afuera, no es impugnable, no participa del lenguaje de la represión ni castración, ni tampoco se puede extraer de allí un rasgo de identificación. Simplemente ES.

Es un goce sin sentido, que no remite a ningún ideal, no responde a un posible significado y por eso mismo, no puede nombrarse, o explicitarse, ya que es un goce que "se puede sentir, pero no hay palabras sobre él"[3] . Se trata de un goce no capturable por el significante, donde Lacan lo circunscribe al significante del Otro barrado, que remite precisamente a esa falta, o agujero de significación.

En este terreno podemos decir que NO HAY OTRO CONTRA EL CUAL SE ESTÉ PELEANDO. No hay un jugar contra, o desafiar a.

Pierde los límites, se extravía, sus prioridades, su existencia pasa a no tener eje ni brújula. Puede haber un abandono de sí, pero no es una posición necesariamente melancólica, es más un dejarse llevar o dejarse caer. Es una acción donde predomina el desenganche del Otro.

Lacan nombro a este tipo de goce como femenino, dado que escuchaba en sus analizantes algo distinto al goce fálico

El juego de máquinas, en su vertiente que va más allá de toda cuenta y más allá del falo (también ubicable en las apuestas deportivas online) se aproxima a esta versión.

Es lo que Lacan llamo el goce que es. El goce a secas. En la ludopatía decimos, jugar por jugar. Dentro de esta lógica el trabajo es otro. Se trata de hacer un surco, ayudar a construir defensas, no a perturbarlas, sino ayudar a levantar, a tejer otras tramas, a elucubrar nuevas respuestas. Se trataría de anudar de algún modo ese goce extraviado, que no necesariamente es excesivo.

Se escucha frecuentemente, "Ella juega poquito, no le hace daño a nadie, pero se pasa todo el día en el Bingo"

La cosa no es tanto el perder, sino el "perderse" Perderse, sumergida en los ruiditos y la luces. Perderse y no encontrarse, deslocalizarse como sujeto.

Las intervenciones en este caso irán en el sentido de ubicar un borde y el primero a establecer es el borde del Otro, el lazo transferencial y el lugar de la angustia.

Bibliografía

Barros M, La condición femenina. BsAs 2011 Grama ediciones

Lacan J El seminario Libro XX "Aun" Paidos, BsAs 1988

Idem "Ideas directivas para un congreso sobre sexualidad femenina" Escritos 2 BsAs Editorial siglo XXI

Auguste S. "La ludopatía en Argentina" Informe final (investigación) Universidad Torcuato Di Tella, BsAs 2015

Bergler E. Psychology of gambling. NY 1957

Coletti M. "Ludopatia y condición femenina" BsAs 2015 https://www.entrelazar.com.ar/entrada/ludopatia-y-condicion-femenina-17806/

 

[1] Bergler E, Psychology of gambling NY 1957

[2]     Barros, Marcelo "La condición femenina" Grama ediciones, BsAs, 2011 pag 99

[3] Lacan J. "Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina" Escritos 2. BsAs Editorial Siglo XXI

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